Este verano he tenido la ocasión de visitar de nuevo una de mis ciudades favoritas de Bulgaria: Nesebar. En esta bonita población costera hay mucho que ver, y su casco antiguo único, una Reserva Arquitectónica e Histórica, forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
¿Dónde está Nesebar?
Nesebar está situada en la costa del Mar Negro, en la provincia de Burgás, al Oeste de Bulgaria. Se puede llegar por carretera ya que está bien comunicada con el resto del país: se encuentra a 25 km del aeropuerto internacional de Burgás, y existe una carretera costera en buen estado que comunica ambas ciudades. Y entre Sofía y Burgás hay una autopista nueva que va directa.
Esta bonita ciudad costera tiene su origen como asentamiento tracio hace 3.000 años, hacia el siglo VI A.C. Más tarde fue una importante colonia griega, y después romana. Los griegos la llamaban Mesembria, y la convirtieron en un importante puerto comercial. Actualmente es un importante centro turístico del Mar Negro.
El casco antiguo de Nesebar:
Lo que hace único al casco antiguo de Nesebar es que está situado en una península rocosa muy pequeña (300 x 800 m2), que antes era una isla y actualmente está unida a tierra por un istmo artificial. Hace tres décadas que el casco antiguo de Nesebar es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
En el casco antiguo, aunque pequeño, hay mucho que ver...
- El istmo:
Es el camino artificial que une la antigua isla con tierra firme. Se trata de una carretera de apenas 500 metros por la que se puede ir en coche hasta el casco antiguo; eso sí, a partir de ahí ya sólo se puede entrar a pie. Hay un parquing pero es de pago. Mi recomendación es aparcar en la parte nueva de Nesebar, justo antes del istmo, y caminar, porque además es un agradable paseo con mar a ambos lados, con anchas aceras separadas de la calzada.
A mitad del istmo hay un interesante molino antiguo de madera del estilo típico del Renacimiento búlgaro, bastante bien conservado. Hay quien lo ve demasiado simple, pero hay que tener en cuenta que en esa época no se construyó para ser bonito sino para ser práctico. Este tipo de molino, como los que aún quedan en España, simplemente aprovechaba la fuerza del viento para moler la harina.
- La muralla:
Es lo primero que se ve al entrar en el casco histórico. Se conservan unos 100 metros de la muralla original que rodeaba la antigua Messembria, que fue reconstruida y ampliada a lo largo de los siglos, por lo que una parte de de la época tracia (siglos VIII-VI a.C), otra de la época bizantina (S. V-VI d.C), otra posterior... Un interesante puzzle arqueológico.
- Las iglesias:
Hay más de 20 en el casco histórico, pero se dice que hace siglos había el doble, cuando el cristianismo se convirtió en religión oficial del Imperio Romano. Aún así, cada pocos pasos te tropiezas con una, milenaria o secular.
La mayoría son construcciones relativamente pequeñas, excepto la iglesia del Cristo Pantrocrátor, de la Edad Media (s. XIV) y la de la Santísima Virgen, que son algo más grandes. A partir de la undécima iglesia empecé a perder la cuenta, alguna me la salté seguro. Menos mal que hice fotos para recordar las que vi.
El "truco del viajero" que utilicé fue hacer fotos también de los carteles identificativos en los que aparece el nombre de cada iglesia, así al llegar a casa y organizar las fotos tuve claro cuál es cada una.
- Las casas:
La mayoría son hermosas construcciones de madera del Renacimiento búlgaro (siglos XVIII-XIX). De hecho, precisamente por ello recuerdan mucho a las del casco antiguo de Plovdiv. Aunque hay alguna un poco cascadita, casi todas están muy bien conservadas y a mi personalmente me encantan.
- Las calles:
Unas más modernas que otras, pero casi todas empedradas, y un empedrado de hace siglos. Simplemente preciosas.
Consejo gratis: no se os ocurra llevar tacones ni zapatitos monos porque veréis las estrellas, llevad calzado práctico. La primera vez que fui a Nesebar, hace 10 años, fui con una familia búlgara y una de las chicas fue con tacones... mejor no os cuento la de veces que se cayó por intentar ser glamourosa. Acabó yendo descalza.
- Museo Arqueológico:
En él se pueden ver restos de las numerosas civilizaciones que han dejado su huella en Nesebar. No tiene pérdida, está nada más entrar en el casco histórico, a la derecha. En él se pueden ver restos de las diferentes épocas de la ciudad: tracia, griega, romana, bizantina... Es bueno echar un vistazo antes de meterse en el casco antiguo, para ser más conscientes de lo que iremos viendo.
- Museo Etnográfico:
Está situado en la Casa Moskoiani. Muestra la vida y cultura de la ciudad a lo largo de los siglos, mediante exposiciones de objetos cotidianos y trajes tradicionales. Yo tenía muchas ganas de verlo, pero lo dejamos para el final del recorrido, y resultó que acababan de cerrar. Otra vez será.
El el casco histórico también se puede ver un antiguo teatro donde en verano se celebran conciertos y diversos eventos culturales, los restos de unas termas bizantinas del siglo VI y algunas ruinas griegas.
Comida:
El casco antiguo de Nesebar está repleto de bonitos restaurantes, la mayoría decorados de acuerdo con el ambiente renacentista y pesquero del old town. Los hay grandes y pequeños, en la zona interior o con vistas al mar, y para todos los bolsillos. Durante el paseo por el casco antiguo ya se puede ir localizando dónde vamos a querer comer.
Eso sí, ojo porque algunos van de listos y solamente dan las mesas con vistas al mar a los turistas rusos, porque dejan propinas sustanciosas. Una vez llegamos hablando búlgaro y no nos dejaron sentar en las mesas con vistas, con la excusa de que estaban reservadas (mentira cochina porque no había cartel de "Reservado" y al cabo de 15 segundos le dieron la mesa a una familia rusa). Pues nada, perdieron clientes.
Respecto al tiempo necesario, se puede ver todo el casco antiguo en una mañana si se va rapidito, pero mejor dedicar todo el día si se puede, y verlo todo con más calma. Hay tanto que ver que se pasan las horas volando.
Junto a Nesebar se encuentra Slunchev Briag, también conocido como Sunny Beach: el mayor complejo hotelero de Bulgaria. La playa es una amplia bahía de 10 km y destaca por una arena dorada y fina. Fue galardonada con la Bandera Azul en 2011 por el medio ambiente limpio.
En Sunny Beach abundan los hoteles gigantes, bloques de apartamentos, bares, clubs, discotecas, y parques de atracciones acuáticas, que atraen un tipo de turismo más, digamos, joven e internacional, menos familiar. A mi sinceramente me agobia un poco, prefiero playas menos abarrotadas.
Espero que os haya gustado este pequeño recorrido por la preciosa Nesebar, si tenéis ocasión no dejéis de visitar su fabuloso casco histórico. ¡Recordad llevar una cámara o el móvil cargado!
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Nessebar Info |
¿Dónde está Nesebar?
Nesebar está situada en la costa del Mar Negro, en la provincia de Burgás, al Oeste de Bulgaria. Se puede llegar por carretera ya que está bien comunicada con el resto del país: se encuentra a 25 km del aeropuerto internacional de Burgás, y existe una carretera costera en buen estado que comunica ambas ciudades. Y entre Sofía y Burgás hay una autopista nueva que va directa.
Esta bonita ciudad costera tiene su origen como asentamiento tracio hace 3.000 años, hacia el siglo VI A.C. Más tarde fue una importante colonia griega, y después romana. Los griegos la llamaban Mesembria, y la convirtieron en un importante puerto comercial. Actualmente es un importante centro turístico del Mar Negro.
El casco antiguo de Nesebar:
Lo que hace único al casco antiguo de Nesebar es que está situado en una península rocosa muy pequeña (300 x 800 m2), que antes era una isla y actualmente está unida a tierra por un istmo artificial. Hace tres décadas que el casco antiguo de Nesebar es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
En el casco antiguo, aunque pequeño, hay mucho que ver...
- El istmo:
Es el camino artificial que une la antigua isla con tierra firme. Se trata de una carretera de apenas 500 metros por la que se puede ir en coche hasta el casco antiguo; eso sí, a partir de ahí ya sólo se puede entrar a pie. Hay un parquing pero es de pago. Mi recomendación es aparcar en la parte nueva de Nesebar, justo antes del istmo, y caminar, porque además es un agradable paseo con mar a ambos lados, con anchas aceras separadas de la calzada.
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No es una foto ideal pero se puede apreciar el istmo que une la península con tierra firme. |
A mitad del istmo hay un interesante molino antiguo de madera del estilo típico del Renacimiento búlgaro, bastante bien conservado. Hay quien lo ve demasiado simple, pero hay que tener en cuenta que en esa época no se construyó para ser bonito sino para ser práctico. Este tipo de molino, como los que aún quedan en España, simplemente aprovechaba la fuerza del viento para moler la harina.
- La muralla:
Es lo primero que se ve al entrar en el casco histórico. Se conservan unos 100 metros de la muralla original que rodeaba la antigua Messembria, que fue reconstruida y ampliada a lo largo de los siglos, por lo que una parte de de la época tracia (siglos VIII-VI a.C), otra de la época bizantina (S. V-VI d.C), otra posterior... Un interesante puzzle arqueológico.
- Las iglesias:
Hay más de 20 en el casco histórico, pero se dice que hace siglos había el doble, cuando el cristianismo se convirtió en religión oficial del Imperio Romano. Aún así, cada pocos pasos te tropiezas con una, milenaria o secular.
La mayoría son construcciones relativamente pequeñas, excepto la iglesia del Cristo Pantrocrátor, de la Edad Media (s. XIV) y la de la Santísima Virgen, que son algo más grandes. A partir de la undécima iglesia empecé a perder la cuenta, alguna me la salté seguro. Menos mal que hice fotos para recordar las que vi.
El "truco del viajero" que utilicé fue hacer fotos también de los carteles identificativos en los que aparece el nombre de cada iglesia, así al llegar a casa y organizar las fotos tuve claro cuál es cada una.
- Las casas:
La mayoría son hermosas construcciones de madera del Renacimiento búlgaro (siglos XVIII-XIX). De hecho, precisamente por ello recuerdan mucho a las del casco antiguo de Plovdiv. Aunque hay alguna un poco cascadita, casi todas están muy bien conservadas y a mi personalmente me encantan.
- Las calles:
Unas más modernas que otras, pero casi todas empedradas, y un empedrado de hace siglos. Simplemente preciosas.
Consejo gratis: no se os ocurra llevar tacones ni zapatitos monos porque veréis las estrellas, llevad calzado práctico. La primera vez que fui a Nesebar, hace 10 años, fui con una familia búlgara y una de las chicas fue con tacones... mejor no os cuento la de veces que se cayó por intentar ser glamourosa. Acabó yendo descalza.
- Museo Arqueológico:
En él se pueden ver restos de las numerosas civilizaciones que han dejado su huella en Nesebar. No tiene pérdida, está nada más entrar en el casco histórico, a la derecha. En él se pueden ver restos de las diferentes épocas de la ciudad: tracia, griega, romana, bizantina... Es bueno echar un vistazo antes de meterse en el casco antiguo, para ser más conscientes de lo que iremos viendo.
- Museo Etnográfico:
Está situado en la Casa Moskoiani. Muestra la vida y cultura de la ciudad a lo largo de los siglos, mediante exposiciones de objetos cotidianos y trajes tradicionales. Yo tenía muchas ganas de verlo, pero lo dejamos para el final del recorrido, y resultó que acababan de cerrar. Otra vez será.
El el casco histórico también se puede ver un antiguo teatro donde en verano se celebran conciertos y diversos eventos culturales, los restos de unas termas bizantinas del siglo VI y algunas ruinas griegas.
Comida:
El casco antiguo de Nesebar está repleto de bonitos restaurantes, la mayoría decorados de acuerdo con el ambiente renacentista y pesquero del old town. Los hay grandes y pequeños, en la zona interior o con vistas al mar, y para todos los bolsillos. Durante el paseo por el casco antiguo ya se puede ir localizando dónde vamos a querer comer.
Eso sí, ojo porque algunos van de listos y solamente dan las mesas con vistas al mar a los turistas rusos, porque dejan propinas sustanciosas. Una vez llegamos hablando búlgaro y no nos dejaron sentar en las mesas con vistas, con la excusa de que estaban reservadas (mentira cochina porque no había cartel de "Reservado" y al cabo de 15 segundos le dieron la mesa a una familia rusa). Pues nada, perdieron clientes.
Respecto al tiempo necesario, se puede ver todo el casco antiguo en una mañana si se va rapidito, pero mejor dedicar todo el día si se puede, y verlo todo con más calma. Hay tanto que ver que se pasan las horas volando.
Junto a Nesebar se encuentra Slunchev Briag, también conocido como Sunny Beach: el mayor complejo hotelero de Bulgaria. La playa es una amplia bahía de 10 km y destaca por una arena dorada y fina. Fue galardonada con la Bandera Azul en 2011 por el medio ambiente limpio.
En Sunny Beach abundan los hoteles gigantes, bloques de apartamentos, bares, clubs, discotecas, y parques de atracciones acuáticas, que atraen un tipo de turismo más, digamos, joven e internacional, menos familiar. A mi sinceramente me agobia un poco, prefiero playas menos abarrotadas.
Espero que os haya gustado este pequeño recorrido por la preciosa Nesebar, si tenéis ocasión no dejéis de visitar su fabuloso casco histórico. ¡Recordad llevar una cámara o el móvil cargado!